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Rías Altas: la Galicia más desconocida

Es por todos conocido que Galicia es preciosa. Parece que las Rías Altas es una zona menos conocida y nos encantó.

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Finisterre y O Grove

Finisterre y O Grove, son dos zonas que combinamos nosotros con las Rías Altas y no queríamos dejar de contaros. Estamos preparando otro post sobre las Rías Baixas, donde podréis conocer más zonas de Galicia, pero mientras tanto aquí os dejamos un par de pinceladas más sobre Galicia.

¿Qué ver en Finisterre y alrededores?

Finisterre pertenece a la Costa da Morte.

Desgraciadamente no podemos hablaros sobre gran cantidad de puntos interesantes en esta zona porque nos hizo muy mal tiempo pero no podéis perderos:

  • El faro de Finisterre
  • La desembocadura del río Ézaro
  • La playa Boca de Río, en Carnota

El atractivo del faro de Finisterre principalmente son sus vistas. Podéis contemplar desde varias partes la inmensidad del mar. Para mi lo ideal es acudir a ver el atardecer. Nosotros no pudimos ver ponerse el sol por las nubes que había ese día, pero los colores del cielo que nos dejó el atardecer, no tienen nada de desperdicio.

Justo este día me cogió un catarrazo y no pude disfrutar mucho de la zona, pero me cuentan que no podéis dejar de comer o cenar en Tira do Cordel y pediros una rica Lubina a la brasa. El faro, debe ser un sitio bonito para quedarse a hacer noche.

Como sabréis, aquí termina una extensión del camino de Santiago, por lo que es complicado no cruzarse con cantidad de peregrinos por el camino. Podéis ver más detalles, en el post sobre el Camino de Santiago.

La desembocadura del río Ézaro, tiene la particularidad de que termina en cascada. No se tarda nada en visitar esta pequeña maravilla y está muy cerquita de Fisterra.

Encontraréis unas pequeñas plataformas para poder ver más de cerca estas aguas, pero cuidado porque está prohibido el baño.

Y por último la playa de Boca de Río en Carnota, también merece la pena. Está un poco más al sur de Ézaro y es inmensa. Nosotros no pudimos disfrutarla demasiado porque nos hizo un día de perros, muy nublado y lloviendo la gran parte del tiempo.

Pero si el tiempo nos hubiera acompañado, nos hubiera encantado extender la toalla y pasar allí un buen rato. Es una playa muy virgen, a pesar de contar con tablas de madera para acercarse a la orilla y una alta silla para socorrista. No encontramos sin embargo absolutamente a nadie el día que estuvimos nosotros.

¿Qué ver en la península de O Grove?

En O Grove estuvimos solo un día, pero bien merece una semana de vacaciones y relax.

Tiene varias rutas para hacer senderismo y preciosas playas para descansar. Desde luego un lugar precioso para pegarse unas buenas vacaciones. Os dejo la web de turismo de O Grove para que podáis investigar más.

El pueblo de O Grove, no tiene mucho, aunque seguro que muchos restaurantes donde comer bien.

Sí que me gustaría recomendaros una tienda donde comprar productos gallegos. Se llama O Loureiro y nunca nos habían atendido igual. Da gusto escuchar a su dueño contar cómo seleccionan los productos que allí venden y no te llevas nada sin probarlo antes. Nos llevamos unas navajas, berberechos y zamburiñas en conserva que al principio no nos atrevíamos a comprar, pero tras probarlas con un buen Albariño, no pudimos resistirnos. También nos llevamos buen vino y crema de orujo que nos encanta.

Otra visita que podéis hacer por la zona es la Isla de la Toja, aunque sinceramente nos decepcionó. Básicamente dimos una vuelta en coche y vimos muchísimas casas de lujo, el campo de golf y el Balneario. Quizá el único rinconcito que merezca la pena sea la Capela de San Caralampio, repleta de conchas.

Y he dejado lo mejor para el final. No podéis perderos por supuesto la playa de la Lanzada larguísima y con el agua transparente y el paseo desde el Puerto deportivo de Pedras Negras hasta la Batería militar.

Este paseo se encuentra en el sur oeste de la península, pertenece a San Vicente. San Vicente do Mar es un pequeñito pueblo que se compone de muy poquitos edificios, una pequeña iglesia y algunos hoteles.

Este paseo nos enamoró. Al principio podéis caminar sobre una plataforma de madera y luego el camino pasa a ser de tierra. A lo largo de todo el paseo encontraréis formas rocosas y pequeñas playas. Nosotros lo hicimos una tarde fresquita y lo disfrutamos mucho, pero hacerlo por la mañana e ir dándoos baños en las distintas paradas también me parece un gran plan.

Y esto es todo lo que os puedo contar de esta preciosa península por el momento, pero os animo a que la descubráis vosotros mismos porque está rodeada de playas y seguro que ninguna fea. Además si encontráis un tiempo fresquito no os quedáis sin nada que hacer porque por supuesto es una zona verde rodeada de naturaleza y hay caminos suficientes como para tirarse días andando.

Esto es todo por ahora, espero que lo hayáis disfrutado.

Nos vemos pronto en nuestro camino por las Rías Baixas!

Ribadeo y sus playas

Ya en la provincia de Lugo, las playas de Ribadeo son diferentes a las vistas hasta aquí. La más famosa por supuesto es la Playa de las Catedrales, a la que hay que pedir cita en julio y agosto.

Además de la cita, lo más importante a tener en cuenta es el horario de las mareas, pues desaparecen cuando la marea está alta. Cada día es a una hora diferente, a veces se puede ver por la mañana y por la tarde pero a veces solo una vez al día.

¿Qué ver en Ribadeo y sus playas?

Podéis visitar Ribadeo y sus edificios coloniales. Esta arquitectura es debida a la gran cantidad de cubanos que emigró a esta zona.

En Ribadeo también encontraréis un bonito faro rodeado de verde.

Y por supuesto no dejéis de recorrer sus playas. Hay una pequeña carreterita que recorre la costa y podéis ir parando en las playas que se van sucediendo. Eso sí, tened en cuenta que igual que la Playa de las Catedrales, estas playas están muy afectadas por la marea, por lo que tendréis que comenzar a hacer el tour cuando la marea esté bajando.

Las más bonitas son Castros e Illas, unidas entre sí.

¿Dónde comer en Ribadeo y sus playas?

En Ribadeo hay muchos restaurantes y bares para comer o cenar. Sin embargo nosotros no tuvimos mucha suerte, así que no podemos recomendaros.

Y luego tenéis también Yenca, un restaurante en la playa Arealonga (la siguiente a la de las Catedrales) que destaca por ofrecer un montón de tapas con cada consumición. También tiene menú del día y pos supuesto carta con arroces, marisco y una riquísima tortilla de patata.

¿Dónde dormir en Ribadeo y sus playas?

Nosotros dormimos en una casita muy acogedora cercana a Rinlo, a pocos kilómetros de Ribadeo: Hotel Mi Norte.

Las dos mujeres que nos atendieron fueron encantadoras y el desayuno se toma en una bonita sala con vistas al mar.

Si tenéis ganas de más, podéis continuar leyendo nuestro post sobre Finisterre y O Grove.

Acantilados de Loiba

Los Acantilados de Loiba son una maravilla. Esta zona de Galicia dicen que es la menos conocida y también la más diferente.

Nuestra visita fue a finales de junio, y vaya delicia poder ir solos por los caminos. Supongo que en pleno agosto no será igual, pero seguro que no tiene nada que ver a las aglomeraciones de otras zonas.

¿Qué ver en los Acantilados de Loiba?

En esta zona nosotros nos pasamos un día entero parando en sitios preciosos. Y seguro que nos dejamos cosas. Estas fueron nuestras paradas:

  • Playa de Ortigueira
  • Porto de Espasante
  • Vistas de los Acantilados de Loiba
  • El banco más bonito del mundo
  • Playa Picón
  • Estaca de bares
  • Bares
  • O Barqueiro
La primera parada es la Praia Morouzos en Ortigueira. Es enorme y espectacular. Merece la pena darse un buen paseo por la orilla y disfrutar de la paz de esta playa. Nosotros estuvimos absolutamente solos.
Después podéis dirigiros al mirador de Porto de Espasante, con la playa San Antón a los pies. Es una maravilla, a mi me encantó.
Acantilados de Loiba
Como os decía en post anteriores, nuestro recorrido fue ir parando y viendo tranquilamente cada playa y cada mirador. Pero podéis hacerlo aún más relajado, parándoos a tomar el sol en las playas si el tiempo acompaña. No fue nuestro caso, ya que estaba bastante encapotado. Lo que sí que es cierto, es que si os paráis bastante en cada playa, este recorrido tendréis que hacerlo como mínimo en dos veces.
A partir de aquí ya comienza el camino por los Acantilados de Loiba por una carreterita a través del campo muy estrechita.
El primer mirador es el de Pena Furada, una roca en medio del mar con un par de agujeros en el medio, formados por la erosión de las olas.
Acantilados de Loiba
Un poco más adelante encontraréis una zona de descanso que también es un mirador en el que merece la pena parar.
Continuando por la carretera de tierra, se llega al banco más famoso del mundo. Este banco se ha convertido en uno de los más fotografiados gracias a un inglés que recorrió la zona y colgó una foto de este banco de noche con multitud de estrellas. Se ha ido haciendo cada vez más famoso y dicen que incluso hay colas para hacerse la foto. Desde luego no fue nuestro caso en junio.
 Acantilados de Loiba
Tened cuidado porque hay varios bancos por la zona, no vayáis a confundiros. Desde el famoso, puede verse una piedra en el mar, similar a Pena Furada, pero solo con un agujero.
Un poco más adelante, bajando unas rocas, encontraréis otro también muy bonito.
Por esta zona hay muchas zonas de descanso con mesas y bancos de madera. Merece la pena llevarse unos sandwiches y comer por aquí con estas preciosas vistas. Nosotros no caímos en el detalle y tuvimos que bajar a la carretera general donde nos dijeron que había un sitios donde podríamos comer.
A continuación, encontraréis la playa de Picón a la que merece la pena bajar por unos escalones que llegan a ella. Está rodeada de acantilados de color oscuro y es un lugar curioso para relajarse un rato.
Acantilados de Loiba
Nosotros, de aquí seguimos a Estaca de Bares porque íbamos mal de tiempo. Pero se puede continuar hasta Esteiro donde hay otra playa. Lo que pasa es que luego tendréis que volver sobre vuestros pasos, porque la carretera no continúa.
En Estaca de Bares paramos en el mirador de la garita de bares y en el faro, pero si vais con el tiempo justo podéis omitirlo. Después de las preciosidades que habíamos visto este día, esta parte nos pareció menos importante. Eso sí, caminando desde el faro se encuentra la punta más septentrional de la Península Ibérica, pero las vistas desde aquí no son tan bonitas a las anteriores.
Acantilados de Loiba
Vistas desde la garita de Bares
Podéis tomar algo o quedaros a dormir en el Semáforo. Un hotel-restaurante con una terraza agradable.
La playa de Bares me pareció preciosa. No tuvimos tiempo de parar mucho y me dio mucha pena, porque es la típica playa en la que me tumbaría un largo rato. Además contaba con comodidades que no habíamos visto en otras playas, como duchas.
 Acantilados de Loiba
El último pueblo de A Coruña es O Barqueiro que tiene su encanto. En el puerto hay un restaurante con cristaleras que tenía muy buena pinta, por lo que podríais considerarlo si os encajara la hora de la comida.
 Acantilados de Loiba
En esta zona también debe haber unos atardeceres preciosos, dicen que desde el banco más bonito del mundo, se disfruta muchísimo. Por lo que podríais intentar cuadrar la hora si os interesa.
De esta zona no podemos recomendaros sitios para dormir, ya que tiramos directamente hacia Ribadeo. Pero como os comentaba, podría mereceros la pena hacer varias noches en Ortigueira para recorrer toda esta zona con calma.
La verdad es que fue un día un poco duro, pues aún nos quedaba hora y media de camino.
Os marco de todos modos algunas paradas que podríamos haber hecho, ya provincia de Lugo, que nos recomendaron en la casa rural de Ortigueira:
– O Fuciño do Porco: nos quedamos con muchas ganas de recorrer esta senda de acantlilados
– Viveiro
– Celeiro
– San Ciprán
– Monte San Roque
– Chavin (con algunos de los eucaliptos más importantes de Europa)
Podéis continuar con la siguiente parada de nuestro viaje: Ribadeo y sus playas.

Costa de Cabo Ortegal y alrededores

La costa de Cabo Ortegal incluye los acantilados más altos de Europa, la confluencia entre el océano Atlántico y el mar Cantábrico y unas maravillosas vistas en diversos miradores.

Como os comentaba, esta ruta la iniciamos desde Pontedeume a medio día, pero dependiendo de vuestra ciudad de origen, quizá podríais quedaros a dormir para descansar del viaje por la zona y comenzar con esta ruta por la mañana.

¿Qué ver en la costa del Cabo Ortegal y alrededores?

Lo que veréis por esta zona son principalmente acantilados y miradores.

Estas son las principales pardas en el camino:

  • San Andrés de Teixeido
  • Miradores
  • Cabo Ortegal
La primera parada es San Andrés de Teixido. Antes de llegar al pueblo, encontraréis un mirador desde el que se ve la pequeña aldea y los acantilados que la rodean.  Después podéis bajar al pueblecito, que como veréis es muy pequeño. Es muy conocido por sus leyendas sobre vivos y muertos. Se dice que ” el que no va de vivo va de muerto”. Podéis visitar su iglesia y los alrededores. Fácilmente os pueden regalar un amuleto y la hierba del amor, con la que tendréis amor de por vida.
Cabo Ortegal
San Andrés de Teixeido
Continuamos el camino hacia Cabo Ortegal. Lamentablemente para nosotros, nada más subir un poco más con el coche nos cubrió por completo una nube blanca. Estas nubes nos impidieron ver los acantilados más altos del continente europeo, de 625 metro de altura. Las vistas las tenéis desde la garita de Herbeira. También, por lo que nos contaron, es fundamental el mirador de A Miranda, desde donde se tiene una vista única de la zona. Pero también nos lo perdimos por las nubes.
Si vimos el mirador de Punta do Limo y el faro de Cabo Ortegal desde donde se ve la confluencia entre el océano Atlántico y el mar Cantábrico.
 En esta zona recordad que independientemente de la época del año en la que acudáis, debéis ir bien abrigados. Hace muchísimo viento, con lo que tenedlo en cuenta cuando hagáis la maleta.
Otra cosa a tener en cuenta, es que son carreteras de montaña con muchas curvas, con lo que aunque veáis que son pocos kilómetros, si que se tardan unas horas en hacer todo este recorrido.
El mapa sobre estas paradas y del post siguiente de los acantilados de Loiba, espero que podáis encontrarlo próximamente en la web de la Asociación Turísitca de Ortegal. Esta asociación la componen los restaurantes y alojamientos de la zona. A nosotros nos dieron un mapa y nos lo explicaron al detalle y merece la pena estudiarlo a fondo.

¿Dónde dormir en el Cabo Ortegal y alrededores?

A nosotros nos pareció que un buen punto intermedio para hacer noche en esta zona era Ortigueira. Encontramos una bonita casa rural en Mera, llamada O Vilar. La pareja que lo lleva, Manuel y Pilar, son encantadores y os darán todas las indicaciones que necesitéis de la zona. La pasión y orgullo de su tierra con que lo cuenta Manuel, dan unas ganas locas de quedarse una semana allí, si tienes tiempo.

También es buena idea alojaros aquí dos o tres días y hacer el recorrido que os acabo de indicar un día y al día siguiente el de los acantilados de Loiba, que es el post que viene a continuación. Ni que decir tiene, por supuesto, que también es una buena zona en la que descansar unos días, no tenéis que estar con el coche sin parar todos los días.

Una buena época para venir a esta zona es el festival celta de julio. Eso sí, tendréis que reservar con muchos meses de antelación.

¿Dónde comer en el Cabo Ortegal y alrededores?

Como os comentaba, esta zona son todo carreteras de montaña por lo que pocas paradas en el camino podréis encontrar. Dependiendo del lugar en el que os pille la hora de comer tenéis varias opciones. En la carretera que va de Cabo de Ortegal al faro, hay un único bar que no tiene nada especial, pero no se come mal mientras ves el mar desde lo alto. Si queréis comer en algún sitio mejor, podéis hacerlo antes, en San Andrés, o después, en Cariño.
Si que os queremos recomendar sin duda Manolo`s Xantar en el puerto de Ortigueira. Fuimos a cenar y nos encantó.
El carpaccio de langostinos con gulas está espectacular y el Albariño de la casa bien fresquito, entra como agua. También pedimos zamburiñas y las delicias de pollo. Estaba todo buenísimo. Además el trato fue muy agradable, nos sentimos como en casa. Una cena riquísima en la que nos encontramos súper a gusto.
La crema de orujo también merece la pena probarla y no pudimos con un postre, pero todos tenían pintaza. Un lujo de gastronomía gallega.
 Podéis seguir acompañándonos por las Rías Altas en los Acantilados de Loiba.