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Costa Brava: 5 días entre aguas cristalinas y blancos pueblecitos

Las playas de la Costa Brava son un destino que puede llevar desde unos días, hasta semanas. Hay multitud de cosas que hacer. Desde ir a la playa, visitar preciosos pueblecitos, diversos deportes en el agua o trekking al borde del mar.

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Cadaqués y Roses

Como os comentaba, nuestro penúltimo día en la Costa Brava, lo dedicamos a ver la preciosa Girona y el encantador Cadaqués. El último, lo dejamos para tumbarnos vuelta y vuelta en la playa de Roses.

¿Cómo llegar a Cadaqués?

Hay que llegar hasta Roses y desde ahí la  carretera se complica un poco. Se vuelve serpenteante y de subida. Las vistas son muy bonitas, sobre todo un tramo desde el que se ve la playa de Roses. Lamentablemente solo vimos un mirador desde el que ya no se podía contemplar una vista tan bonita. Así que las fotos tendrá que hacerlas el copiloto con  el coche en marcha.

Roses desde Cadaques

¿Qué ver en Cadaqués?

El atractivo de Cadaqués se basa fundamentalmente en pasear por el pueblecito y parar en una terracita a tomar una cerveza. Y por otro lado la casa de Dalí, que está al otro lado del pueblo, en Portlligat. Para poder visitar ambas partes, tenéis dos opciones:

  • Dejar el coche en el pueblo, dar una vuelta, y subir andando a la casa de Dalí (hay que subir una gran cuesta).
  • O después de ver el pueblo, volver a coger el coche y aparcarlo cerca de la casa de Dalí, evitando así la fuerte subida.

El pueblo

Es muy bonito. Se compone de varias playitas con los característicos barquitos de la Costa Brava. El problema es que no es el sitio indicado para estar en la playa, al menos para mi gusto. Son muy estrechitas, y la típica arena que ni es arena ni son piedras… Por eso lo veo más indicado para pasar una tarde agradable.

A mi me encantó, no podía parar de hacer fotos. Merece la pena recorrer el paseo viendo las distintas playitas, parar cuando os apetezca a tomar una cerveza en una terraza y continuar el paseo.

Muchos reconoceréis en la última de las fotos de arriba, uno de los cuadros de Dalí, con los arcos del paseo y la iglesia al fondo.

Si aparcáis a la entrada del pueblo como os comentaba más arriba, el paseo hasta la playa se compone por las típicas casas blancas con decoraciones en azul y bonitas buganvillas. Me recordaba a las casas de las islas griegas.

La casa de Dalí

A diferencia de lo que ocurría con el teatro museo de Dalí, para visitar la casa es obligatorio obtener las entradas online. No encontraréis hasta 3 o 4 días más tarde. Sin embargo, tuvimos suerte y cuando acudimos a las taquillas, nos informaron de que podíamos esperar en caso de que hubiera alguna cancelación y  así fue. Pero para vuestra comodidad, os recomiendo pensarlo con antelación y planificaros en función de la hora de la visita, si visitar el pueblo antes o después de la casa.

Como os contaba cuando hablábamos del museo Dalí , tras pelearse con su padre, se compró una casita de pescadores en Cadaqués que fue ampliando a lo largo de los años. Las visitas son guiadas y puede visitarse el hall, salón, su habitación, baños, vestidor, taller, jardines y zona de la piscina.

¿Dónde comer en Cadaqués?

Nos recomendaron encarecidamente el restaurante Compartir. Por lo visto, los propietarios tienen otro en Barcelona con una estrella Michelin. Lamentablemente no pudimos ir, pero seguro que merece la pena.

¿Qué hacer en Roses?

Roses nos pareció un pueblo perfecto para veranear. Típico verano que lo único que quieres es aparcar el coche y no volverlo a coger hasta la vuelta, o vacaciones de relax en familia. También es un buen centro de operaciones para visitar la Costa Brava. Aunque quizá hay que tener en cuenta que puede estar demasiado al norte. Sobre todo pensando en visitar Palafrugell, que son las playas más sureñas que hemos comentado en este viaje.

Nosotros salimos a cenar y pasear en varias ocasiones y dedicamos nuestra último día a estar tirados en la playa. Como teníamos el hotel en primera línea de playa, era muy cómodo, porque pudimos subir a por cualquier cosa, ir al baño e incluso para dormir una siesta para descansar un rato del sol.

Roses tarde

En Roses encontraréis multitud de oferta gastronómica, un paseo y por tanto playa, kilométrica y varias agencias de actividades acuáticas. Me quedé con las ganas de probar alguna de ellas: motos de agua, catamaranes, kayak, parasailing, kitesurf, bananas… Y no podía faltar el submarinismo, aunque no sabemos la variedad de peces que será posible ver en esta playa.

¿Dónde comer en Roses?

  • Nit i Dia: Ricas tapas y raciones bien de precio y frente al mar. En concreto, tienen un menú para 2 que te aglutina varias tapas y sale muy bien.
  • La Sirena: esta opción es bastante más cara, por lo que puede serviros para una cena especial. Se come buen pescado. En la terraza sirven raciones (gambas a la plancha, croquetas, almejas, etc) y dentro del restaurante podéis comer de carta.

¿Dónde dormir en Roses?

Dormimos en el hotel Maritim y nos gustó y decepcionó a la vez.

Por un lado, está en primera linea de playa, todas sus habitaciones dan al mar, aunque sea de forma lateral. La habitación era cómoda, con una pequeña terracita y baño amplio. El desayuno buenísimo. Sin embargo, nos resultó muy caro. Es un hotel de 3 estrellas, al fin y al cabo, y el precio pagado no nos pareció justo.

Pero si lo encontráis a buen precio, me parece muy buena opción para pasar unos cuantos días en Roses.

Y esto es todo sobre la Costa Brava! Preciosos pueblecitos blancos, aguas cristalinas, deportes acuáticos, treking y buena comida! Que lo disfrutéis!

Girona

Hicimos Girona y Cadaqués en un día. Uno más que, al igual que el de Figueras y Empuriabrava, dedicamos al turismo y no a la playa. Pero mereció mucho la pena. Dejamos nuestro último día del viaje para descansar y disfrutar de la playa en Roses.

¿Qué ver en Girona?

Girona nos encantó. Una ciudad que nos recordó en parte a Pisa, por la zona del río bordeado por casitas de colores. Pero no es lo único que ver en Girona. En su interior, merece la pena perderse por sus calles de piedra y visitar sus dos preciosas iglesias.

¿Dónde aparcar en Girona?

Para apacar encontramos un descampado a la entrada de la ciudad (zona oeste o norte desde la nacional o autopista). Desde allí nada más es necesario andar 5 minutos para llegar al centro.

Es posible que haya parkings de tierra gratuitos en varias entradas de la ciudad.

Posible ruta por Girona

Para contaros en detalle qué ver en Girona, repasaremos nuestro recorrido.

Nos sorprendió que nada más bajarnos del coche, descubrimos un parque repleto de altos árboles de fino tronco. Al fondo se vislumbraba la primera de las iglesias de Girona. Fue una primera vista que ya nos encantó.

Y si Empuriabrava lo comparábamos con Venecia, Girona la podríamos poner al lado de Pisa o Florencia. La siguiente bonita vista, se encuentra al cruzar el río. Te encuentras todas las casitas coloridas que podrían ser típicas de las dos ciudades italianas.

Gironav3

Al cruzar este puente, os encontraréis en la plaza Sant Feliu, con una bonita iglesia de este mismo nombre, a la que no pudimos entrar al encontrarse cerrada.

En esta misma plaza está también “La Leona”, una pequeña escultura en lo alto de una columna, cuyo culo debía besar todo extranjero que deseara convertirse en ciudano gerundense. De ahí surge el dicho “No es buen ciudadano de Girona, quién no besa el culo de la leonaª. 😉 Ya que más tarde, todo aquel que entraba o salía de la ciudad, debía hacerlo. Es una de las atracciones más tradicionales que ver en Girona, y de hecho la costumbre permanece para los visitantes que quieren volver a la ciudad.

Continuamos el paseo rodeando la iglesia. Por la parte de atrás encontramos jardines, con agradables terrazas y vistas subiendo unas escaleras. Se pueden encontrar también por esta zona, los baños árabes (con acceso de pago) protagonistas en varios capítulos de Juego de Tronos, de la mano de Arya Stark.

Girona se ha hecho recientemente famosa por haber formado parte de la sexta temporada de Juego de Tronos. En ella podemos encontrar la ciudad de Braavos, donde vemos a Arya en varios capítulos. O King’s Landing, sustituyendo a Duvbrovnik, donde no quiero contaros las distintas escenas que recrean, por no hacer spoilers a aquellos que aún no hayáis llegado a estos capítulos. Para los que sí queráis entrar en detalle, os dejo aquí un blog donde van reconociendo escenas de la serie.

Seguimos caminando, y nos encontramos con la catedral de Santa María de Girona y su famosa escalinata también de la serie. La entrada también es de pago.

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Después de esto, ya solo os quedaría caminar por sus empedradas calles y descubrir vuestro propio rinconcito y parar a comer donde más os apetezca.

Como era nuestro penúltimo día y queríamos tener el último para relajarnos en la playa, decidimos pasar Rosas de largo y visitar el bonito Cadaqués.

Museo Dalí en Figueres y Empuriabrava

Como el día amenceió revuelto y amenazaba con llover, decidimos dedicarlo al museo Dalí, que tanto nos habían recomendado. El problema que tuvimos es que todo el mundo pensó lo mismo :S.

¿Qué ver en Figueres?

Figueres es sobre todo famoso por el museo Dalí. Las calles que lo rodean son muy agradables, hay muchos barecitos con encanto y además tenéis la iglesia de Sant Pere.

iglesia Sant Pere Figueres

Siento no poder daros más información sobre Figueres. Lamentablemente solo nos dio tiempo a dar mil vueltas con el coche para encontrar aparcamiento, ver el museo y pasear un poco por las inmediaciones.

¿Dónde aparcar en Figueres?

Después de dar como os decía, mil vueltas, encima al final tuvimos que dejar el coche en el parking más cercano al museo Dalí y hacer cola para entrar! Estaba completo, por lo que había que esperar a que saliera alguien para meterlo. Al final nos cobraron 12€ por 4h… Por lo que si encontráis sitio fuera, mucho mejor. No sabemos si sería porque justo todo el mundo se había acercado a Figueres por el mal tiempo, o es algo habitual en verano (que los turistas de la zona aprovechen siempre algun día para visitar el museo). Pero la realidad es que a nosotros nos fue imposible.

Una cosa a tener en cuenta es que hay parkímetro.  No nos apetecía tener que estar preocupados por la hora, (aunque fuera mirando una aplicación), así que las calles de los alrededores del museo tampoco las veía buena opción.

Hay un par de parkings de tierra algo alejados pero también estaban a tope. Quizá si tenéis suerte y vais un día que no esté tan masificado, podeís encontrar sitio. Están más al norte del museo, entre el Carrer del Rec Arnau y la Avinguda de la Costa Brava.

El museo Dalí

Os recomiendo encarecidamente comprar las entradas online para que no os suceda lo mismo. A nosotros se nos ocurrió cuando nos levantamos, pero ya era demasiado tarde porque online, solo quedaban entradas disponibles para las 6 de la tarde. Por lo tanto, tenedlo en cuenta. Si como yo, queréis hacerlo durante el día, tratad de organizarlo con antelación. Si por el contrario, preferís acudir en un horario más de tarde, tras disfrutar quizá de un día de playa, es posible que podáis reservar en el mismo día por la mañana. El museo en verano cierra a las 19.15. También existen visitas nocturnas. Más información en la web del museo. 

La pena fue que desgraciadamente tampoco pudimos disfrutarlo como nos hubiera gustado, también debido a la gran afluencia de gente.

Por fuera ya sorprende. Destaca, como no podía ser de otra forma tratándose del rey del surrealismo, por su originalidad: una manzana completa, con una fachada rojiza, adornada con panes de la zona, huevos alternados con estatuillas”de los Oscar” en las alturas y una esfera de cristal al fondo.

Museo Dali Figueres

En general, fue bastante distinto a lo que yo había visto de Dalí, que básicamente es lo que se encuentra expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid. Cuadros muy distintos a los que acostumbramos ver en los libros, esculturas, composiciones de todos los tipos y tamaños…

Este museo, era un teatro que se quemó y Dalí decidió utilizarlo para diseñar su propio museo. Él se crió en Figueras y estudió en Madrid. Al morir su madre, se peleó con su padre y se fue a vivir con su mujer, Gala, a Cadaqués (os cuento aquí la visita a esta casa de verano). Sin embargo, su deseo fue tener su museo en la ciudad que le vio nacer. Él lo diseño, estruturó y decidió cómo quería que se mostraran sus obras, por lo que el museo está completamente a su gusto.

En este museo también se encuentra su tumba, decisión que fue tomada contra su voluntad, ya que él deseaba ser enterrado junto a Gala, en su castillo de Púbol (también se puede visitar).

Tenéis información detallada sobre lo que encontraréis en el museo Dalí aquí. Aunque si preferís un consejo, yo me dejaría sorprender sin indagar demasiado.

¿Dónde comer en Figueres?

Comimos en la Churraskita. La carne es sin duda la especialidad de esta parrilla argentina, y estaba muy buena, pero también deben hacer la pasta muy rica. Está en la calle paralela al museo (Plaza Gala y Salvador Dalí), donde también se encuentra la iglesia de Sant Pere, que por cierto es muy bonita tanto por dentro como por fuera, como os enseñaba en la foto de más arriba. La torre que veís asomar en la foto de la fachada del museo, es la de esta iglesia.

¿Qué ver en Empuriabrava?

De camino a Rosas, donde íbamos a dormir las siguientes 3 noches, paramos en Empuriabrava, la Venecia de la Costa Brava. Es una preciosa localidad repleta de canales, con bonitas casitas y barcos de distintos tamaños: desde barquitos de pescadores a grandes yates.

Dependiendo del tiempo que dispongáis o que os apetezca dedicar a este pueblecito, podéis recorrer la calle principal con el coche e ir parando en los distintos canales. Observrlos, tomar alguna fotografía… O también podéis aparcar, pasearlo y cenar.

Nunca llegué a buscar alojamiento en esta zona. Sin embargo, una vez conocido pensé que podría ser una buena ubicación. El problema es que supongo que será caro.

Encontraréis distintas actividades de agua y lo que es aún mejor… ¡Tiene un pequeño aeropuerto desde donde salen las avionetas para hacer paracaidismo! Debe ser precioso verlo todo desde arriba.

 

Playas de Palafrugell: Tamariu, Llafranc y Calella

De pequeña veraneaba en Llafranc, por lo que me hacía especial ilusión visitar de nuevo esta zona. Nuestra intención era alojarnos aquí o en Calella, que están pegados, pero ni mirándolo con 2 meses de antelación nos fue posible. Os recomiendo mirarlo, ya que para mi es uno de los mejores lugares de la Costa Brava para descansar.

¿Qué hacer en Palafrugell?

Palafrugell, está formado por la propia ciudad de Palafrugell, un núcleo rural llamado Llofriu, y los pueblos de costa Tamariu, Llafranc y Calella.  Todo ello muy bonito y que merece la pena visitar.

Existen caminos de ronda que unen los tres pueblos costeros. Sin embargo para hacer el de Tamariu a Llafranc, hay que ir bien preparado con calzado adecuado. Debe ser precioso. Pero no lo pensamos al hacer la maleta, por lo que tuvimos que quedarnos exclusivamente con el que va de Llafranc a Calella, que es un paseo.

A la hora de planear vuestra visita, podéis dedicar varios días a esta zona combinando caminos de ronda, playa, deportes de agua y turismo por los distintos pueblecitos. Tenéis mucha información en la web del Ayuntamiento.

Nuestra experiencia

Si hubieramos tenido el calzado adecuado, hubiéramos hecho el camino de ronda de Tamariu a Llafranc.

En su defecto, nos decidimos por pasar el día en la playa de Tamariu y posteriormente pasear por Llafranc y Calella al caer la tarde.

Tamariu

La playa de Tamariu es la más pequeña de las tres. Nuestra elección fue debida a la posibilidad de recorrer distintas calas y grutas cercanas en kayak. Ya que no podíamos hacer el camino de ronda, al menos verlo desde el mar!

La playa es pequeñita y pegada al pueblo, pero con encanto. No faltan los barquitos que pueden verse por toda la costa y el agua transparente. Hay dos parking en el pueblecito. El más cercano a la playa es de pago (2,60€ al día). Hay uno más alejado, subiendo un poco por el pueblo. No está vigilado, pero lo encontraréis más vacío si llegáis algo tarde.

Nada más llegar, reservamos el kayak para la tarde. Tenéis información sobre precios y servicios  en su web. Es recomendable reservar sobre todo en verano para asegurarte de que lo tienes disponible a la hora que lo quieres. En nuestro caso que éramos dos, teníamos la duda de si cogerlo 2h (16€) o la oferta de 3/4h (45€). Al final 2 nos pareció suficiente.

Al parecer, es más bonito dirigirse hacia la zona norte. En 2h te da tiempo a llegar a la gruta más grande de la Costa Brava. Y en 3h llegas hasta Aiguablava, donde habíamos llegado andando el día anterior. Así hubiéramos cerrado el círculo de toda esa costa.

Durante el trayecto, como podéis ver en la web, podréis encontrar distintas calitas en las que podéis parar a descansar y pegaros un baño, y distintas grutas en las que se puede entrar con el kayak. En definitiva, es pasar unas horas haciendo un poco de deporte, y viendo bonitos lugares, todo ello con un agua cristalina y rodeados de barquitos y acantilados. Por supuesto no olvidéis llevar gafas y tuvo para bucear!

kayak Tamariu

Os dejo un vídeo para que veáis la claridad del agua:

De Llafranc a Calella

Tras el kayak, volvimos al coche camino de Llafranc. Como suele pasar, lo encontré más pequeño de lo que recordaba, quizá debido a que mi tamaño también había aumentado :D. Merece la pena dar una vuelta por el paseo marítimo de norte a sur y llegados a este punto, subir las largas escaleras que conducen al camino de ronda que lleva a Calella. Encontraréis preciosas vistas de la playa. Desde arriba siempre se ve al agua más transparente y se ve el fondo perfectamente.

De camino a Calella descubrimos un bontio chiringuito donde parar a tomar sendos mojitos normal y de fresa con vistas a los barquitos de Calella.

Calella también es un pueblecito muy mono.

Preferimos volver a casa, darnos una ducha y salir a cenar. Pero si vais preparados (nosotros íbamos con el bañador y ropa para ir a la playa y a cierta hora empieza a refrescar) y os veis con ganas, quedaros a cenar en Calella o en el chirnguito mismo que os comentaba antes, no es mal plan.

A la hora de dejar el coche, no tuvimos problema. Como llegamos a una hora en la que ya casi no daba sol en la playa, pudimos dejarlo en una de las calles que acceden al paseo marítimo de Llafranc.

Platja Fonda y Cami de Ronda a Aiguablava

Nuestro primer día, como no podía ser de otra manera, nos levantamos tarde. Teníamos ganas de playa, así que nos decidimos por pasar el día en una playa cercana a algún camino de ronda que pudiéramos hacer cuando el calor no fuera tan fuerte. Nuestras dos últimas opciones fueron Aiguablava o Platja Fonda.

¿Cómo llegar a Platja Fonda o Aiguablava?

Por carretera, dirección Begur y enseguida encontraréis indicaciones para Aiguablava. Más tarde el camino se bifurca hacia esta playa por un lado y hacia Platja Fonda por otro.

¿Qué hacer en el Cami de Ronda de Platja Fonda a Aiguablava?

En la Costa Brava hay varios caminos de ronda que conectan varios pueblecitos bordeando la costa. Los hay más o menos complicados y más o menos largos.

Nos decidimos por Platja Fonda después de leer sobre varios caminos de la costa. En concreto, Mi Mundo Viajero fue el que más descriptivo nos pareció. Describe sobre este, y muchos otros caminos de ronda de esta zona. La playa de Aiguablava por lo que leímos, estaba más masificada. Así que decidimos verla por la tarde en el paseo, pero disfrutar durante el día Platja Fonda.

La playa nos encantó. A pesar de que el parking estaba lleno (2€ el día completo), la playa no tanto. Pudimos tener nuestro espacio, sin estar pegados a otros bañistas. Quizá fuera porque es una playa no del todo fácil de acceder. Hay que bajar bastantes escaleras. Además luego el mar cubre en seguida, por lo que supongo que la hace menos atractiva a familias con abuelos o niños pequeños.

Si estáis pensando en acudir por la tarde, tened en cuenta que sobre las 17h comeinza a dar la sombra y calculo que sobre las 18h no queda ningún huequito de sol en toda la playa.

Llevaos comida y bebida, porque no hay nada cerca para comprar.

Platja Fonda
Platja Fonda

Sin embargo luego el camino de ronda hasta Aiguablava, la verdad es que nos decepcionó un poco. Es fácil de hacer, pero no tiene tanto atractivo como pensábamos.

Es fácil de encontrar, veréis las indicaciones cuando bajéis del parking a la playa. La piscina artificial que se encuentra a mitad de camino, no estaba llena, por lo que lo espectacular que parecía en las fotos, perdió todo su encanto al verla vacía. Finalmente no llegamos al final del camino, porque ya lo veíamos desde lejos y preferimos ir a descansar para poder salir a cenar más tarde.

De lejos ya vimos que Aiguablava estaba bastante más llena que Platja Fonda. Pero un buen plan si no vais un día de mucho calor,  puede ser pasar un rato en Platja Fonda, hacer el camino de ronda y pasar otro rato en Aiguablava. Conviene hacerlo en este sentido porque será más fácil aparcar.